La Expo 92, valoraciones del IAPH
Valoración simbólica
Una de las principales características de esta categoría es la gran concreción en cuanto al tiempo en que se
desarrolla y al espacio en el que tendrá lugar. Cronológicamente se pueden establecer como fechas de inicio
y finalización las de 1986 y 1995, aunque evidentemente algunas otras obras monumentales quedarán fuera
de ese marco temporal. Por lo que se refiere al espacio en el que tuvo lugar, su amplitud es mayor pues
aunque básicamente se desarrolla en el espacio de la Isla de La Cartuja y sus alrededores, en toda la ciudad
se pueden encontrar actuaciones que responden a las necesidades ornamentales y funcionales que la muestra
produjo.
La concentración de estas dos variables jugará a favor en casi todos los indicadores de valoración. En lo
referente a la relación simbólico-espacial, la contundencia es clara, pues casi el 87% de las actuaciones se
producen en la isla de La Cartuja, lo que explicara ese alto porcentaje relacional. Evidentemente los
monumentos se hicieron para resaltar los hechos que la muestra potenciaba y por tanto la relación sería
directa. A ello hay que sumar una serie de monumentos que fueron creados para consolidar algunos de los
espacios desarrollados para completar la Exposición Universal en la ciudad. Como ejemplo basten la
erección del monumento a Mozart, en las inmediaciones del Teatro de la Maestranza que sería creado ex
profeso para albergar las grandes actuaciones derivadas de la muestra, o la instalación del Monumento a la
Tolerancia, como culminación de un proceso de adecentamiento de las riberas del Guadalquivir, llevadas a
cabo con motivo de la exposición.
Más elevado es aún porcentualmente hablando, más del 90%, la trascendencia histórica de los monumentos.
La gran mayoría se han convertido en claros referentes de uno de los momentos de mayor importancia y
pujanza de la ciudad, que hasta ese momento era considerada excesivamente tradicional. La “Expo’92” fue
un gran soplo de aire fresco contra la componente caduca que poco a poco se había ido instalando en la
mentalidad ciudadana y cuyos frutos eran evidentes en la mayoría de los monumentos que se levantaban en
ella.
La gran cantidad de realizaciones que se han recogido en esta categoría explican el carácter anónimo de
muchas de ellas. Este elevado porcentaje, casi el 60% se explica por ser considerados básicamente
elementos ornamentales complementarios. Muchos de ellos son fuentes que sin llegar a la espectacularidad
de la creada por Federica Marangoni en la trampa de la memoria, si que dan un carácter novedoso a todo el
conjunto de la muestra. No obstante es obligatorio reconocer el gran esfuerzo que se hizo para acercarse a
los grandes creadores contemporáneos. Casi un 20% de los monumentos fueron llevados a cabo por nombres de primera fila dentro del panorama artístico nacional e internacional. Junto a los autores de obras
ya señaladas se deben citar los de Per Kirkeby, Matt Mullican, Ilia Kabakov, Eva Lootz, Stephan Balkenhol,
Roberto Matta o el español Eduardo Arroyo. Desgraciadamente, y como se verá más adelante, este esfuerzo
no ha sido suficientemente valorado y su conservación, aun en nuestros días, peligra. A ello además hay que
añadir, aunque no se ha creído oportuno incorporarlo a la categoría, el gran parque de la escultura
contemporánea que rodea al Centro de Arte Contemporáneo Andaluz. Estas obras consideradas más como
“Arte Público” que como monumentos deben ser valoradas con puntos de vista diferentes.
Valoración formal
La calidad de los artistas seleccionados por los organizadores de la Exposición Universal, así como la
implicación de los diferentes países que participaron, potenciaron el evento a calidades artísticas y estética
no conocidas en este tipo de muestras hasta la fecha. Más del 50% de las obras han sido valoradas con la
máxima puntuación, mientras que casi el 90% se ubica entre los tres máximos valores. El propio entorno,
con grandes pabellones realizados por importantes equipos de arquitectura, potenció la monumentalidad del
ambiente e influenció en las creaciones ornamentales con las que se fueron rodeando.
Lo novedoso fue una de las características básicas de esta muestra. A partir de ella pocas construcciones
arquitectónicas e incluso artísticas sorprenderían a la ciudadanía. Se creó en el colectivo un estilo
“Expo’92”, que durante las décadas posteriores ha venido marcando todas las construcciones de la ciudad.
La utilización de materiales hasta entonces poco conocidos o al menos poco usados, como el acero corten o
el propio cristal, junto a laminados de diferentes metales se consolidaron como nuevos referentes estéticos.
Por ello no sorprende que casi el 90% hiciera uso de estos nuevos materiales y de las nuevas técnicas constructivas y ornamentales. El deshollinador, realizado en acero corten de Eduardo Arroyo o las
transparencias de vidrio y agua usado en gran número de las fuentes del recinto de la exposición se
convirtieron, como ya se dijo, en un claro referente.
Desgraciadamente toda esta novedad y calidad de las obras no ha potenciado el respeto hacia ellas. Pese a
que el 65% de estas se conservan con un nivel de integridad adecuado, hay que resaltar un alto grado de
deterioro en muchas de las más significativas e incluso en algunos casos la desaparición casi íntegra.
Especialmente dolorosa resulta la pérdida de la obra Hombre con camisa blanca y pantalón negro de
Stephan Balkenhol, de la que sólo se conserva el pedestal. Asimismo es lamentable la destrucción de la ya
citada Trampa de la memoria de Federica Marangoni. Ubicada esta en el paseo de Torneo ha sufrido tantos
actos vandálicos que se optó por eliminarla, casi de raíz y levantar una réplica en el Arboreto de El
Carambolo. Otras se encuentran con gravísimos problemas de conservación y con un oscuro porvenir por
delante como es el caso del mural Verbo América de Roberto Matta. A todo ello y como remate se debe
añadir que una gran cantidad de obras, que se ubicaron en el conocido como jardines del Guadalquivir, no
tienen acceso a ellas al encontrarse este cerrado, con lo que el vandalismo se ha cebado especialmente en
ellas.
Valoración espacial
La homogeneidad de los espacios en que la mayoría de las obras se ubican ha producido una gran
implicación en la gestión de los espacios que los rodean. Casi el 50% pueden ser reconocidas como hitos
que imponen su presencia y que en una u otra medida son claros referentes para el tránsito tanto peatonal
como rodado. Aquellas obras que no han sido valoradas positivamente en cuanto a la gestión del espacio lo han sido básicamente por estar incorporadas en elementos mayores, que son los que verdaderamente
gestionan los espacios, este es el caso de varios conjuntos de fuentes ornamentales del espacio de la
muestra.
La existencia de un cuidado plan director favoreció también el que la gran mayoría de los monumentos y de
gran parte del resto del mobiliario urbano se adecuara en escala a los diferentes conjuntos arquitectónicos
con los que se relacionan. De esta forma se ha valorado con el máximo índice de adecuación escalar a casi
el 75% de los monumentos. Además y como consecuencia de estos mismos planes la adecuación entre los
espacios que rodean a los monumentos y estos es muy bien valorada. Más del 80% lo han sido con el
máximo valor.
Para concluir se debe resaltar que casi el 90% presenta una adecuación que se ha considerado como la
idónea y que incluso la orientación es también considerada como la más oportuna. Sin embargo hay algunas
que trasladadas de su emplazamiento original recientemente han perdido la correcta orientación. Quizás el
caso más señalado es el del Atomiun, que ha perdido la visión frontal del monumento que las placas situadas
en su pedestal marcan. Actualmente para acceder a esta vista el paseante se debe ubicar en la carretera junto
a la que se ubica pues desde otro lugar es prácticamente inviable.
Juan Antonio Arenillas y Luis Francisco Martínez, La construcción del espacio urbano: monumentos públicos, mobiliario y equipamiento. Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.
http://www.iaph.es/export/sites/default/galerias/patrimonio-cultural/documentos/gestion-informacion/construccion_espacio_urbano_sevilla.pdf

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